Reflexiones sobre la teoría de evaluación en la Universidad


La entrada de hoy me gustaría dedicarla a la teoría de evaluación. En concreto nos referimos a evaluación como “el proceso educacional que tiene por objeto comprobar de modo sistemático en qué medida se han logrado los resultados previstos en los objetivos que se hubieren especificado con anterioridad. En síntesis, la evaluación es una interpretación de una medida o conjunto de ellas en relación a una norma ya establecida” (LAFOURCADE).

En la actualidad y como todos sabemos, la transmisión de conocimiento como única meta, no es el propósito de la educación universitaria actual. Como profesores debemos preparar al alumno para desempeñar un papel activo en la sociedad futura. Por lo que nuestros esfuerzos deben ir dirigidos a mejorar el resultado de aquellas actividades relacionadas con la obtención de conocimientos, habilidades, actitudes y finalmente la expresión de aquellas funciones que el alumno desempeñará en su futuro puesto laboral como son las competencias.

Pensamiento reflexivo

Como empezaréis a pensar al alumno se le “enseña” no sólo en la obtención de conocimientos, sino entre otras cosas, para que adquiera habilidades (competencias). Competencias que antes de asistir a las asignaturas que impartimos probablemente no poseía. En esta línea, muchos de nosotros evaluamos al alumno en materias relacionadas con el Marketing, pero generalmente desde un enfoque equivocado, ya que casi de forma exclusiva evaluamos los conocimientos que tiene de la materia y no lo bien que desempeña aquellas competencias derivadas de las materias impartidas.

Para evaluar hay que tener en cuenta una serie de actitudes frente al proceso de evaluación, que los pedagogos y teóricos de la materia tienen asimiladas:

  1. La medida del potencial de un alumno es problemática, difícil de expresar y suele estar sujeta a error.
  2. Todos los instrumentos de medida contienen errores. Los errores de medida pueden ser disminuidos pero nunca eliminados; por ello, ninguna evaluación puede ser considerada  como definitiva.
  3. La evaluación es más eficaz si se han formulado previamente y con la mayor precisión, los objetivos de aprendizaje sujetos a control.
  4. Cualquier instrumento de medida debe tender a precisar lo que el alumno sabe; no lo que el alumno ignora.

 Una vez que tenemos en cuenta estas premisas sobre la evaluación, el profesor y pedagogo Salvador Camacho recomienda hacerse las siguientes preguntas clave a la hora de realizar cualquier prueba de evaluación:

Preguntas clave:

¿Qué tengo que evaluar? (Objetivos, competencias, actitudes, etc.)

¿Cómo tengo que evaluar? (Selección de instrumentos)

¿Cuándo tengo que evaluar?

-Periodicidad

-Todos los alumnos al mismo tiempo

-Cada alumno cuando esté preparado

 Si nos centramos en los instrumentos de medida que solemos utilizar. Con frecuencia se ha extendido el mal llamado examen tipo “test”. Mal llamado porque si nos paramos un momento a pensar descubriremos que test significa examen y que por tanto, estamos haciendo un “examen tipo examen” (erróneo) cuando en realidad lo que pretendemos utilizar es una medida de evaluación objetiva tipo PEM (pruebas de elección múltiple). Como suele ser muy extendida la utilización de las pruebas tipo PEM, aquí os dejamos algunas reflexiones y consejos para su elaboración, esperando que os resulten de utilidad.

Ventajas:

• Corrección objetiva y sencilla

• Pueden ser corregidas por distintos profesores

• Permiten comprobar objetivos de distinta complejidad

• Diferencian niveles de competencia e identifican puntos no entendidos por el alumno

• Exploran un mayor campo de conocimiento

• No hay lugar a ambigüedad en las respuestas

• Las respuestas son fáciles de analizar

• La puntuación no se ve afectada por elementos ajenos a los conocimientos del alumno

 Inconvenientes:

• Si no se aprovecha adecuadamente la versatilidad de este tipo de pruebas, pueden condicionar

hábitos memorísticos de estudio.

• Difíciles de elaborar

• Influencia del azar en las respuestas

 Normas de elaboración

1. Conviene dar por escrito instrucciones acerca del modo de responder

2. Al redactar los ítems hay que tener en cuenta los objetivos propuestos (no todos los

objetivos pueden ser medidos con una p.o.)

3. Se deben evitar preguntas triviales

4. Se debe evitar que en una pregunta se encuentre la clave o una pista para responder a otra

5. Los ítems deben ir agrupados según los distintos tipos y dentro de cada uno de ellos, deben

agruparse los de contenidos homogéneos.

6. Los ítems más fáciles se deben presentar en primer lugar

 Tipos de pruebas PEM, es decir de elección múltiple:

a) Escoger la única respuesta correcta

b) Escoger la opción incorrecta

c) Escoger varias respuestas correctas

d) Escoger la mejor respuesta entre varias correctas

 (Esta entrada ha sido elaborada a partir del material docente del profesor Salvador Camacho, catedrático EU de la Universidad de Granada).

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